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La caída de Zynai 1

 Zynai, el nombre de una ciudad fundada bajo el yugo del miedo y del dolor, la escritura de sangre que llevaba consigo era terrorífica para los pueblos próximos a su punto de influencia, tiempos cruentos y grises en el que la opresión era parte del pan de todos los días, un lugar lleno de monstruos con una mascara humana, un pueblo ignorante, un ejercito fanático y un líder demasiado astuto, una combinación fatal de la que era consciente Magna Pendragon.

Llevó la mano a su rostro mojado por la lluvia que caía, deslizó está rápido llevando el cabello que portaba hasta los hombros hacia atrás suspirando, sus ojos azules se fijaron en el hombre pelirrojo barbudo a su lado quien le habló riendo.

—¿Qué pasa Pendragon? estas algo estresado ¿he? — Se recostó en un árbol de espaldas mientras Magna hacía lo mismo mirando al suelo chasqueando la lengua para luego sonreír.

—Quiero regresar para el nacimiento de mi hijo, llevamos meses fuera. — Mantuvo la sonrisa por un momento borrándose luego, su mirada se afiló mientras sacaba una espada corta, del tamaño de su antebrazo. Alzó el arma tomándola con firmeza, dio un par de saltos como tomando impulso y miró a su compañero. —Madius, cúbreme bien esta vez ¿si? 

La vista de Madius, un hombre delgado, no muy alto, medía un metro con sesenta y seis, si, no era muy alto, pero lo compensaba en la velocidad que tenía. Después de que Magna desapareciera, reapareció rápidamente a quinientos metros de distancia en la parte alta de una torre de piedra a espaldas de un joven al que asesinó en completo silencio degollándolo, le recostó en el poste y con la daga hizo un hoyo en la madera observando el área cercana.

—Hay que ser cabrón...— La voz de Madius que tenía el ceño fruncido al lado de Magna casi le hace reír mientras se sentó negando. —Oye, esa maldita transportación tuya, ¿podrías al menos avisarme bien?

—No es como si no pudieras alcanzarme, ¿de que te quejas? no querrás parecer una rosquilla como Voncry. — Riendo bajo ambos suspirando bajo Madius mientras miraba al techo de la torre de vigía.

—Oye Magna, ¿no te parece extraño que no haya ningún soldado en este lugar?

—Si… pero puede ser una trampa, no te confíes Madius, igualmente debemos seguir órdenes… —Bajo la mirada frotando su dedo pulgar sobre el índice un poco removiendo la sangre del chico que acababa de asesinar. —No tenemos opción…

Madius miró un momento a Magna posando su mano en la de este dándole una palmada amistosa sonriendo en grande. 

—No te preocupes Magna, igualmente solo es un reconocimiento, piénsalo, una muerte para salvar miles, es algo triste para pensar pero...es algo que vale la pena. — Miro al chico e hizo una inclinación con ambas manos al suelo tocando con su frente. —Que te encuentres con la diosa pequeño.

Permanecieron sentados por casi seis horas en la torre observando con atención, por momentos movían el cuerpo de posición para no dar sospecha, una vez concluyeron que no había nada mal en el lugar simplemente se marcharon rápido en vuelo. Madius era un Akimiya, una familia fundadora de Zynai conocida por tener alas como los ángeles y una velocidad absurda debido a que su cuerpo era liviano y pequeño en su mayoría, por otra parte Magna era el último de su familia y no parecía tener recuerdos agradables de estos, lo que causaba que la sola mención de ellos pudiera incentivar un silencio sepulcral de su parte.

—Oye Magna, paremos un momento. — Descendiendo en colina para empezar el ascenso a la cadena montañosa que llevaba a Zynai, Madius se dejó caer agotado al suelo sosteniendo una de sus alas y frotándose un poco. —Uff apuesto a que te has quedado aterrado con mi velocidad ¿heh? yo creo que mi pequeña Falcon será más rápida que yo, ¡llevaba poco de nacida y ya se veían salir sus alitas!

—Ja, tu y tu rara familia de pollos… — Magna miro a la distancia, se perdió un momento en sus pensamientos para luego bajar la mirada, ya después de tantos años era obvio lo que pasaba por su mente, pensaba en su familia, habían muchísimas conjeturas al respecto, teorías pero nunca había confirmado nada por lo que solo debían que dejarle meditar un momento y todo estaría bien, o al menos eso aparentaba.

Después de un momento, volvió en si para girarse a ver a Madius quien miraba detrás de el, la oscuridad empezaba a cernirse y teñir el cielo completamente de un negro que daba una sensación aterradora.

—!Vámonos Magna! — Sin esperar respuesta del peliblanco le tomo y empezó a ascender lo mas rápido que pudo para moverse en dirección a las cercanías de la zona donde estos Vivian, soltó a Magna mientras este aparecía en su jardín observando desde ahí como el sol que siempre había brillado ahora se tornaba negro por completo.

—¿Qué rayos está sucediendo? — 

—   ♠ —

El centro del sistema solar poseía un sol gigantesco, era tan masivo que hacía girar a un sol más pequeño en su órbita y en el interior, un sistema solar. 

La plataforma experimental cósmica también conocida como PEC era la ubicación con más avance tecnológico en todos los mundos del sistema, habitaban sobre una gigantesca estructura en un punto intermedio entre dos planetas, V3-G y Anima, eran los encargados de mantener el control entre las diferentes especies, evitar guerras a gran escala, estudiar los cambios en las estrellas y mantener el equilibrio. 

El sol super masivo poco a poco fue tornándose negro como el universo mismo mientras los habitantes de la PEC observaban el evento mas aterrador que pudieron imaginar, poco a poco el pánico se apodero de toda la población en el momento que la luz se apago de golpe y el horror en el rostro de las personas congeladas por el miedo, como estatuas esculpidas en honor a las pesadillas hizo eco en medio de gritos sordos. Nadie podía escuchar la voz de otro, nadie podía siquiera ver lo que había frente a ellos, era como estar perdidos en un vacío infinito del que no podían escapar no importa a donde fueran, el tiempo se había congelado por completo.

La situación se mantuvo sin que nadie supiera cuánto tiempo estaban sumergidos en la desesperación, para cuando la manecilla del reloj pudo moverse de nuevo, una onda expansiva y un rayo de oscuridad golpeó la plataforma agrietando casi todo el cristal reforzado haciendo que los seres vivos explotaran como globos de aire, los mundos se sacudieron provocando desastres naturales en todos los países dejando pueblos, ciudades, países y uno que otro continente como un mero recuerdo de lo que antes fueron.

El rayo oscuro que iba en dirección a Anima entro en la atmósfera causando que todo el cielo tomara un tono carmesí y así impactar en una ciudad ubicada a 12000 kilómetros de Zynai causando una explosión que barrio con todo el lugar 100 kilómetros a la redonda dejando ver en el centro una esfera que destilaba rayos negros.


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